La crisis de deuda: el Global Debt Clock, la crisis de 1929 y aquello de que lo peor está por llegar

Los expertos aseguran que la crisis económica actual es, en lo esencial, una crisis de deuda. Cierta parte del mundo se ha endeudado excesivamente debido a los tiempos pasados de dinero barato y en abundancia. Y ahora, Gobiernos, bancos, empresas y particulares tienen que hacer frente al pago de unas enormes cantidades que es lo que lastra la economía en muchos lugares del mundo. Se ha gastado sin tino lo que no se tenía y ahora vienen los problemas. Primero fueron las ya olvidadas hipotecas subprime, y luego todo lo demás. No es en todos los sitios igual pero, al final, todos quedarán infectados por este virus. Y , quizás, lo más dramático, tiene que ver con la deuda pública y la bancaria.El excesivo endeudamiento público y privado ha traído una contracción del crédito (ya no se presta a nadie y lo que se presta se logra en condiciones muy exigentes), y al no haber crédito la economía está estancada. Lo que significa desaparición de empresas, paro, menos ingresos para los Estados, y vuelta a empezar: necesidad de crédito y más caro. Es decir un circulo económico vicioso del que no se sabe cómo salir.

Globalmente, el mundo está endeudado en  más de 40 millones de millones de dólares en lo que se refiere a deuda pública. Exactamente, a la hora de escribir esta página (9,48 horas del 16 de octubre de 2011), en 40.445.394.874.293 dólares. Una cifra que no cabe en la cabeza. En español, casi 40 billones y medio de dólares. Y el montante no deja de subir. Es la hora del reloj The Global Debt Clock  que marca la deuda del mundo.

“Pinchando” en España, seguidamente, se ve que debemos la cantidad de 804.698.630.137 dólares. Es decir, 804.698 millones de dólares: un 61% del PIB. Con lo que, a cada uno de los españoles, le tocaría pagar la cantidad de 17.539,14 dólares, para saldar la cuenta. Todos los habitantes españoles, incluidos ancianos y niños. Como se puede ver, España aparece en rojo. Pero no es la única. Lo mismo les pasa a Canadá, Estados Unidos y Brasil en las Américas. Y también a Turquía, la India y China.

Esta crisis económica se asemeja bastante a la de 1929. Al llamado crack de 1929. Similitudes que comienzan también con declaraciones previas de los responsables políticos americanos. Así, el trigésimo presidente americano Coolidge aseguraba el 4 de diciembre de 1928: «Nunca hasta ahora el Congreso ha tenido una situación tan satisfactoria: tranquilidad interior, y un record en los años de prosperidad». Y el siguiente, el presidente Hoover poco después, el 11 de septiembre de ese mismo año decía: «Expansiones y recesiones se han sucedido de forma periódica en los últimos 60 años, y los remedios han incluido la expansión del crédito, una exacta información prospectiva para prever la demanda industrial y el volumen de producción, y el recurso de las obras públicas en períodos de actividad limitada».

Verdaderamente, después de la Primera Guerra Mundial, los años anteriores a 1929 habían sido de gran prosperidad, como lo fueron hasta 2007 (salvando algún que otro bache como el de las puntocom), casi desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El PIB per cápita (en Estados Unidos) creció el 3,2% de media entre 1922 y 1929; la producción industrial llegó del 35,8% a nivel mundial en 1913 al 42,2% en 1929; y si en 1913 había un automóvil por cada 77 habitantes estadounidenses, en 1930 era uno por cada 5 personas. A lo que se unió una escalada de riqueza en todos los órdenes: El índice de la Bolsa americana entre 1926 y 1929 se multiplicaba por 2,5; la capitalización de Wall Street crecía de 27.000 millones a 89.000 millones, con un mecanismo de compra de acciones similar al de los préstamos hipotecarios: se prestaba el 90% de la inversión total (muy parecido a lo que sucedió en los años pasados). Con lo que, si en mayo de 1926 los préstamos eran 2.700 millones de dólares, en 1929 habían subido a los 8.500 millones. Con una enorme especulación financiera, sobre todo en el sector inmobiliario, y muy especialmente en Florida: En 1920, Miami tenía 20.000 habitantes, y en 1921 había ya 25.000 agentes inmobiliarios en la zona. Jacksonville (a 150 Kilómetros

de Miami) era el paraíso de la especulación. Charles Ponzi (conocido especulador) vendió 40 Ha de terreno en lotes de 10 dólares cada uno, asegurando que valdrían más de 5 millones en 5 años. Terrenos sumergidos e imposibles para asentar construcciones. Suelos que pasaban de mano en mano a precios crecientes. Los pagos se hacían por el 10% del total y el 90% restante eran créditos entre el 7 y el 12% de interés, al igual que se hacía con la compra de las acciones de Bolsa, especialmente las de las compañías eléctricas que proporcionaban buenos dividendos. Sólo había que aportar el 10%, el resto lo cubrían los Bancos.

Sin embargo, alrededor de 1929 las cosas cambiaron bruscamente, como sucedió en Europa y Estados Unidos a partir de 2008. La renta nacional en el período  1921-23 creció un 10,5% anualmente. Sin embargo, entre de 1923 y1929 lo hizo únicamente un 3,4%. Si bien, los precios cayeron el 0,9% anualmente reflejando un crecimiento monetario moderado en el período. La Bolsa de Wall Street tuvo unas enormes pérdidas en pocos meses durante 1929: 40.000 millones de dólares. Y, entre 1923 y 1930, quebraron 5.000 bancos y los consiguientes depósitos bancarios se fueron al traste. Algunas fechas son significativas: El 20 de septiembre de 1929 quiebra Clarence Hatry, propietario de un enorme imperio económico anglo-americano. El 20 de octubre de 1929 cambian de manos, en una hora, 2,6 millones de acciones. El 24 de octubre del mismo año se venden a la baja 13 millones de acciones: del 22,6% del valor al inicio del día, contra el 2,1% al final de la jornada. Y el 29 de mismo mes sucede el Black Tuesday: 16,5 millones de acciones se cambian con pérdidas del 12%. Se podría hacer una descripción similar de las Bolsas europeas y del propio Wall Street desde 2009. Todo es muy parecido. Sin embargo, las fluctuaciones del PIB americano muestran siempre un estado ascendente, como aparece en la siguiente figura referida al PIB per cápita de los trabajadores entre 15 y 64 años. La Segunda Guerra Mundial comenzó cuando ya se entraba en una incipiente recuperación. Casi 10 años de ajustes y pobreza, a lo que seguiría un enorme desastre donde perecieron 50 millones de personas.

¿Y dónde estamos ahora? Veamos España por quedar más cerca. Los datos son extraídos de una presentación realizada en el contexto de un debate sobre el Estado de bienestar y el futuro de las pensiones auspiciado por el Instituto Choiseul España.

Primero, la deuda bancaria. En tres años, a partir de 2012, hay que hacer frente a la renegociación de 200.000 millones de euros, más o menos. Lo que significa, poner encima de la mesa entre 30.000 y 50.000 millones para pasar el Rubicón financiero. Todo un desafío en momentos de estancamiento económico. Lo que augura más congelación de los créditos. Es decir, una espiral hacia abajo: más pobreza y mayores dificultades.

¿Y la deuda del Estado? Seguimos con España, y usamos la misma información aportada en la conferencia referida del Instituto Choiseul España. El panorama es desolador económicamente.

España entra ahora en la fase final de unas próximas Elecciones Legislativas. El Gobierno que encare esta situación tendrá unas enormes dificultades, y muy poco tiempo para dar respuesta a las mismas. Un escenario en el que se avecinan conflictos sociales promovidos desde la izquierda: todo el fenómeno del 15M que ahora se agita a nivel mundial. Lo urgente sin embargo se concreta en dos acciones:

  1. Evitar el estancamiento económico con soluciones que incentiven al sector privado y que no sofoquen la productividad
  2. Proporcionar liquidez al sistema a fin de que los bancos puedan dar créditos a las empresas

Tarea de titanes, sin duda. En un momento en que muchos bancos estarán como bien explica la viñeta de abajo. Test de estrés aparte.

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