Steffen Kampeter en Madrid

Actualmente Steffen Kampeter es miembro del Bundestag y Secretario de Estado del Ministerio de Finanzas alemán. Un político alemán, economista de profesión, con un amplio bagaje a sus espaldas.

Con motivo de su paso por Madrid para atender ciertas reuniones de alto nivel, la Cátedra de Geoeconomía de la Universidad CEU San Pablo organizó una reunión con el Sr. Kampeter, con participación de la Fundación Konrad Adenauer y el Instituto Choiseul España, para discutir sobre el futuro de Europa en el contexto de la compleja situación económica actual. La reunión con el Sr. Kampeter tuvo lugar el pasado día 3 de noviembre, en paralelo con las discusiones que se mantenían en el G-20 reunido en Cannes. En la foto de abajo, el Sr. Kampeter con el director de la Fundación Konrad Ademanuer y el presidente del Instituto Choiseul, Director de la Cátedra de Geoeconomía de la Universidad CEU San Pablo.

Se discutieron temas muy relevantes en los que el Secretario de Estado alemán expresó con detalle la estrategia política que anima el comportamiento del Gobierno alemán en la actualidad, y muy especialmente su visión económica. Sin embargo, en lo general, y ante la falta de información adecuada, es preciso indicar que este comportamiento responde con coherencia a sus principios. Vayamos a esto.

Muchas y autorizadas voces han ido en los últimos meses reclamando a Alemania decisiones concretas sobre el problema de Grecia. De hecho, la situación económica de Grecia ha sido la causa primera de los ataques de los mercados sobre otros países, especialmente sobre Italia y España, por una suerte de contagio que, al final, ha alcanzado a toda la Unión Monetaria.

Ya en junio de 2010, el Bank for International Settlements hacía una evaluación sobre el problema de la deuda soberana de los llamados países PIIGS. Lo que se definía como la Web europea de la deuda. Todo un entramado de deuda cruzada entre los diferentes países, de los que Grecia no era, de ninguna manera, el problema principal según se ve en el gráfico siguiente.

Momento en el que, por otra parte, los CDS no estaban tan disparados como ahora (ver

la figura a continuación, cuando todavía los CDS griegos estaban por debajo de los 700 puntos básicos), en que Grecia está sin duda ninguna en bancarrota.

Grecia como economía no representa, como hemos dicho, ningún problema para la UE. Su PIB no llega al 2% del total europeo, y su deuda, aunque muy elevada, sería perfectamente asumible con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF, o EFSF en inglés), cuyo importe se discute hoy que alcance el billón de euros. Tampoco sería ningún problema si se hubiera, en su momento, decidido su salida del euro (provisional o definitiva) y llevado su problema al Fondo Monetario Internacional donde los países europeos ostentan la mayoría.

La cuestión es otra. Se trata de una visión política que Alemania tiene muy asumida. Alemania, al contrario que, quizás, el resto de los países que conforman la Unión Europea, tiene un sentido de Europa muy profundo que viene de la propia formación de la Comunidad Económica Europea como continuación de la CECA (la Comunidad Europea del Carbón y del Acero). Un concepto muy vital, que los llamados padres fundadores de Europa, Robert Schuman, Jean Monnet, Alcide de Gasperis y Konrad Adenauer, trataron desde el principio de desarrollar según un proyecto europeo basado en la idea de una comunidad supranacional sin divisiones ni luchas sangrientas. Para lo cual era preciso mantener unos sólidos principios de solidaridad, libertad y entendimiento entre los distintos pueblos que la formaban.

Esta forma de pensar es la que explica la posición actual de Alemania. Se trata de una visión política de la que emana una concepción económica, y no al revés. Una visión cuyas líneas maestras son la siguientes.

Primero. Lo más importante para Europa es vivir en paz. El siglo XX fue para los europeos, y muy especialmente para los alemanes un trágico siglo, y hay que evitar por todos los medios que esto vuelva a suceder.

Segundo. Europa ha de vivir en libertad: en libertad de expresión, en libertad de movimientos, y en libertad económica.

Tercero. La política tiene que hacer efectiva la cooperación económica según un principio de solidaridad y responsabilidad. Los instrumentos actuales (el euro y el Banco Central Europeo) no son suficientes, y habrá que añadir un Gobierno europeo más eficaz respecto de los asuntos monetarios comunes y desarrollar una adecuada coordinación fiscal entre todos los países.

Hacia ahí es hacia donde camina Europa. Alemania hará todo lo posible para que este esquema vaya adelante. La responsabilidad de los demás deberá ayudar para que se logre una Europa unida y más consolidada en lo económico.

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