El tamaño del Estado acaba con la economía

Se suele traer a colación la disyuntiva del pensamiento económico keynesiano que aboga por un crecimiento en el gasto público como medio para estimular la economía, y la visión de la Escuela Austriaca, y especialmente de Hayek, que aboga por todo lo contrario: que el gasto público contrae la economía. Ambas, sin embargo, pueden ser ciertas, dependiendo del momento en que se encuentre el ciclo económico, de las condiciones de la economía internacional, del grado de apertura de la economía en cuestión, del tipo de economía de que se trate (no es lo mismo una de servicios que otra industrial) y otras múltiples consideraciones, de ahí que al final nadie se ponga de acuerdo.

En  1998, tres profesores de Economía americanos, a instancias del Gobierno, realizaron un interesante estudio sobre este problema: «The Size and Functions of Governmente and Economic Growth» donde dieron a conocer una curva que relaciona el gasto público con el crecimiento económico, llegando a la conclusión de que a partir de un momento (punto B de la curva), el tamaño del Gobierno (gasto público) penaliza la economía, ya que el gasto improductivo del Estado es causa de la destrucción de riqueza de una forma muy severa.

Los autores estudiaron el período 1960-1996 para los países de la OCDE, y en aquel tiempo, curiosamente, los países que más crecieron en tamaño económico de sus Estados fueron algunos nórdicos: Suecia, 35,1%; Finlandia, 32,8%; y Dinamarca, 36%; y dos mediterráneos: Grecia, 32% y España, 31,7%. España empezaba a notar el desarrollo de su nueva estructura estatal del Estado de las Autonomías. Estos son los valores, en 1960 el Estado español «pesaba» el 13,7% de su PIB y en 1996 ya alcanzaba el 45,4%: ¡Se había multiplicado su tamaño por más de 3 veces!.

El PIB per cápita creció en esse período de forma sorprendente en todos los casos, siendo España el país de mayor crecimiento, casi 4 veces. Sin embargo, hay que ver el efecto de la entrada de España en la Unión Europea: entre 1960 a 1986 (fecha de la entrada) el PIB/cápita creció un 150% mientras que de 1986 a 1996 lo hizo un 250%.

El gasto público es positivo y crea riqueza cuando su esfuerzo se dedica a desarrollar infraestructuras, fundamentalmente. También es generador de riqueza cuando su esfuerzo va a mejorar la posición competitiva del país, fundamentalmente invirtiendo en investigación y educación, siempre que el enfoque se aleje de postulados políticos y los resultados medidos según criterios internacionales demuestren su eficacia.

Sin embargo, cuando el peso del Estado crece en actividades no productivas, sea para aumentar los impuestos y mantener excesos políticos o crear estructuras empresariales que compiten de manera desleal con el sector privado, el efecto es el contrario: se genera pobreza.

Este ha sido el caso de España en los últimos años, en 2011 el peso del Estado era el 41,1% del PIB. Con unos datos sorprendentes:

1.- Las 3.000 empresas públicas tenían una deuda en marzo pasado de 55.000 millones de euros, y tenían más de 121.000 trabajadores.

2.- España tiene según un estudio 445.568 personas en la Administración Pública. Según estos datos, las organizaciones sindicales tenían 65.130 liberados sindicales y las patronales  31.210 personas.

3.- Las televisiones públicas cuestan 2.500 millones de euros.

4.- tienen múltiples partidas de gasto que serían objeto de reducción si se centralizaran ciertas competencias dispersas en diferentes Comunidades Autónomas y se impusieran criterios centralizados para recuperar la unidad de mercado.

4.- Las Comunidades Autónomas fueron las causantes del 65,5% de la desviación del déficit del Estado en 2011 y cuyos gastos corrientes (no financieros) tienen un peso en sus presupuestos de gatos del 88% según este mismo informe de FEDEA.

5.- El Estado español ha crecido desproporcionadamente en sus elementos de gastos improductivo, con un enorme peso de las estructuras políticas que son en definitiva el problema más relevante a la hora de hacer más ágil la Administración y mejorar la situación económica actual. De no resolverse este importante asunto con determinación España seguirá lastrada en su economía.

 

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