Geoeconomía: Guerra económica con el euro de fondo

Desde que se inició la crisis financiera en 2008 motivada por el asunto de los activos tóxicos exportados desde Estados Unidos, y muy especialmente debido a las ya famosas hipotecas subprime, el euro entró en caída libre. Primero por la caída de Grecia, seguida de Irlanda y Portugal, y después por las crisis económicas de Italia y España, siendo esta última la que lleva desde 2010 en el centro de la polémica.

En este tiempo se ha hablado de la desaparición del euro como moneda única, del euro de dos velocidades, de la salida de Grecia del euro, y últimamente con enorme fuerza de la intervención e incluso de la salida de España de la moneda única. Italia, ha pasado a segundo plano de la actualidad, es decir, no parece ser el principal problema. Hoy el problema en la Eurozona es España.

Hay que decir, sin embargo, que, independientemente de los problemas económicos de unos y otros, lo que realmente subyace en la Eurozona es una guerra económica que se mueve en varias direcciones.

Primero, desde Estados Unidos hacia Europa. A los Estados Unidos no les interesa una Europa dominante económicamente, por lo tanto tienen que evitar que el euro se convierta en moneda de referencia en sustitución de dólar.

Segundo, China. Los chinos ven la enorme oportunidad de hacerse con activos importantes de la industria europea, especialmente en el sector energético y tecnológico. Un euro débil les facilita compras de empresas a bajo precio y en sectores estratégicos.

Y, tercero, la lucha por la supremacía europea, especialmente por parte de los alemanes. Lo que Alemania no consiguió con dos Guerras Mundiales, lo puede conseguir mediante el dominio económico del resto de países europeos. Sin embargo, lo económico es distinto de lo militar, no se trata de la aniquilación del contrario, ya que de otro modo no serviría a los intereses de los exportadores alemanes. hay que someter, pero no aniquilar. Este es el lema de la guerra económica. De ahí el tira y afloja con la compra de bonos por parte del BCE: antes de que Italia o España se vayan definitivamente al traste hay que darles oxígeno. Francia es el aliado esencial para Alemania, dado que el reino Unido no es Europa en el caso del euro. Inglaterra está pegada en esto a Estados Unidos.

Y de los tres aspectos de la guerra económica actual, el más sorprendente es el último: Alemania en «guerra económica» contra sus socios europeos. Veamos este aspecto.

1.- La crisis económica actual precisa para salir del atasco de una política monetaria común, algo que Alemania parece estar de acuerdo, pero que en el fondo rechaza frontalmente. El resultado es que, de esta manera, puede dominar comercialmente al resto de países europeos.

Alemania lleva 10 años en una fuerte contención salarial. No existe salario mínimo interprofesional como en España, Francia o Italia, y el objetivo de esta política no es otro que mejorar su posición competitiva respecto de los países de sus entorno. A esto se une la gran capacidad de influencia que Alemania tiene sobre los países del Este europeo, que desde la unificación alemana, han pasado a formar parte de su entorno de influencia económica y comercial. Un hecho que, todo hay que decirlo, aceptamos y pagamos el resto de los europeos después de la caída del Muro de Berlín.

La siguiente figura muestra la evolución de los costes salariales reales en Europa y se ve claramente la política alemana en este sentido. Austria, que con Alemania formó en su día el Imperio Austro-Húngaro sigue la misma senda. La Historia enseña muchas cosas.

2.- En los últimos 10 años, Alemania a doblado prácticamente su PIB debido a su capacidad exportadora. Con la característica de que sus excedentes comerciales van en un 85% hacia Europa y un 60% a la zona Euro. Y esto ha sido debido fundamentalmente a una política de salarios deflacionista en los sectores manufactureros. Circunstancia que de haberse hecho en otros países europeos, Alemania no habría podido ganar los mercados en el exterior, y habría entrado en recesión, ya que el mercado interior no habría sido suficiente.

3.- Tanto Estados Unidos como Inglaterra usaron a sus bancos centrales como instrumento de protección contra los mercados. Europa tiene el BCE, por lo que el BCE debería haber sido el instrumento ideal para controlar los ataques contra el euro. Y por tanto ayudar a los países más necesitados, como son Italia y España. Grandes mercados, por otra parte, de las empresas alemanas. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Todo lo contrario: el BCE es el instrumento alemán para debilitar a los países del sur. Primero, mediante una política de «hoy sí pero mañana no» respecto de la compra de deuda de estos países. Y, segundo, porque esta situación permite a Alemania financiarse en los mercados a tipos de interés negativos, ya que la inflación es superior a los intereses que ha de pagar Alemania por sus emisiones de deuda. Es decir, los países del sur de Europa cargan con el coste de que Alemania se financie a tipos irrisorios en los mercados. Demostración evidente del sometimiento que realiza en contra de Italia y España.

Se trata de una situación que no podrá mantenerse mucho tiempo, ya que los fuertes ajustes que deben acometer España e Italia para ajustar sus economías en momentos de recesión y con tipos imposibles para las emisiones de deuda llevará, especialmente en España, a conflictos sociales demasiado importantes como para mantener la estabilidad. Y si España e Italia no aguantaran, Alemania entraría igualmente en problemas. Ya lo ha avanzado Moody's que ha puesto a Alemania en «observación» hace unos pocos días.

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