La curva de Phillips y la economía española

La curva de Phillips representa la relación entre inflación y desempleo. Se debe al economista neozelandés William Phillips, que estudió esta relación en el Reino Unido entre 1861 y 1957. Ahí encontró que cuando el desempleo crecía, los salarios crecían débilmente y, al contrario, con poco desempleo los salarios crecían muy rápidamente. Algo que resulta quizás evidente, pues de acuerdo con las conclusiones de Phillips con poco desempleo las empresas tienen que aumentar los salarios para atraer a los trabajadores, cosa que no ocurre en el caso opuesto. En realidad, la curva de Phillips viene a establecer la relación media entre el desempleo y el comportamiento de los salarios durante el ciclo económico.

La figura que sigue representa la curva de Phillips para los Estados Unidos en el período 1961-69.

¿Y esto para qué sirve? Ayuda a gestionar la política económica en el sentido de jugar con la inflación para reducir el desempleo. Mirando la Figura anterior se ve que con un desempleo del 6%, se podría estimular la economía de manera que se llegara al 5% pagando el precio de un aumento de la inflación en un 0,5% aproximadamente. Una reducción más drástica del paro se cobraría un aumento mucho mayor de inflación.

Sin embargo, la inflación es nefasta para la economía. ¿Por qué? Básicamente porque la inflación, es decir, el aumento de los precios de los bienes reduce la capacidad de compra del dinero, es decir, con una cantidad dada se pueden comprar menos cosas. Debilita la capacidad de compra y va en contra del consumo. Se podrá decir que esto se podría evitar subiendo los salarios de acuerdo con la inflación (lo que normalmente se hace) pero sólo vale para los asalariados, en caso de pensionistas y otras clases pasivas es devastador. La inflación es algo antisocial, lleva a esta población a la pobreza muy rápidamente. Además, la inflación incide directamente en las tasas de interés, por lo que los créditos se hacen más caros y, además de tener que pagar más por ellos, en el caso de las empresas se convierte en un serio problema de competitividad. Imaginen una inflación del 200% como ha ocurrido a veces en algunos países, la mayoría de la población entra en la senda de la pobreza.

El caso español es dramático en este sentido. Nadie habla ya del desempleo (estamos hablando de 4.714.122 personas actualmente) pues los problemas se concentran en los problemas del sector financiero y el problema del posible rescate de la banca española. Sin embargo, el paro es el primer problema económico y, sobre todo social de España.

Volvamos a la curva de Phillips para el caso español. Esta figura muestra el caso español desde 1996. Ya se ve cómo se ha deteriorado la situación desde 2007 cuando la inflación de los salarios era mucho más alta que en 2008 a una misma tasa de desempleo. Cosa que en Alemania, por ejemplo, la inflación de los salarios fue prácticamente cero con una tasa de desempleo del 10%: ¿Cómo fue posible que en medio de una crisis económica sin precedentes la inflación de los salarios (su subida media) fuera en 2008 del 6%, y en 2009 del 4,3%? Ahí están muchos de los problemas actuales.

El grave problema es que España con este enorme desempleo tiene pocos mecanismos para reducirlos. Primero por la situación de la deuda externa, que se acerca al 90% del PIB. Y segundo porque esta deuda se cerca a la de Grecia, como muestra el Informe de Alerta de la Comisión Europea de febrero de este año y se representa en la figura siguiente: España tiene 2,5 veces su PIB en deuda externa, es decir, unos 2,5 billones de euros.

La Eurozona no se puede tomar una siesta a la española decía el Financial Times en marzo pasado. Tampoco lo puede hacer España que se encuentra con tres enormes problemas que resolver:

1) La reforma del sistema financiero al que nadie presta dinero, y cuya intervención europea está más próxima que nunca. La cifra andará por los 50.000 millones de euros. Queda saber que pedirán los europeos a cambio de esta enorme cantidad de dinero.

2) La burbuja inmobiliaria que está todavía escondida en los balances bancarios, y cuyos precios no han caído como era de esperar. Esto será imprescindible hacerlo y cuanto antes mejor.

3) El enorme drama del paro, que requiere urgentes soluciones. No se pueden tener a millones de personas en un estado de pobreza y marginación tan dramático. El 22% de los hogares españoles están bajo el umbral de la pobreza. Es urgente que el Gobierno español se tome esto en serio como la primera prioridad.

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