La desaparición del Estado de Bienestar actual

Delenda est Cartago es una frase que se suele atribuir al general romano Catón el Viejo que allá por el año 157 antes de Cristo impulsaba la tercera guerra contra los cartagineses (le Tercera Guerra Púnica) y se dice que terminaba siempre sus discursos con la famosa frase.

El Estado de Bienestar es el que de manera generalizada disfrutamos los europeos. Y no es que tenga que ser destruido, es que está destruido. La crisis económica se lo ha llevado por delante. Pero no sólo la crisis económica, también la mala planificación política y la propia forma de vida de los europeos, en los que desde hace ya más de 40 años decidieron, quizás inconscientemente, ir por la senda del aniquilamiento poblacional con políticas públicas favorecedoras. Es decir, mantener unas tasas de natalidad muy inferiores al remplazo poblacional. Aunque no todos los países sufren este problema de la misma manera, tal sería el caso de Suecia que desde hace ya 20 años quitó la gratuidad absoluta en sus sistema, con un eficiente esquema público-privado. Nos referimos aquí únicamente a los sistemas universales y gratuitos, como es el español.

Como he escrito hace poco, el Estado de Bienestar se asienta en 4 pilares que mantiene de manera gratuita y universal el Estado: pensiones, seguro de desempleo, sanidad y educación. Un sistema que, como decía en ese artículo, tiene profundas raíces en la civilización europea, y tiene mucho que ver con las raíces cristianas de Europa, pues ya al comienzo del siglo XVII existía una suerte de Estado de Bienestar en Inglaterra, donde se proveía de lo necesario a los pobres, incluida la búsqueda de trabajo.

Si damos crédito al desglose de la Open Knowledge Foundation y Pro Bono Público el gasto para el sostenimiento del Estado de Bienestar en España en 2011 fueron, como muestra la figura siguiente, casi 170.000 millones de euros en políticas sociales y educación (a nivel estatal).

Cuando se va al gasto correspondiente a Sanidad y Educación a nivel autonómico (ya que son competencias transferidas), la suma alcanza casi los 100.000 millones de euros (datos a 2010), tal como muestra la figura siguiente obtenida igualmente de la Open Knowledge Foundation y Pro Bono Público.

Es decir, que en conjunto el coste del Estado de Bienestar en España se acerca al 30% del PIB en cuanto a gasto del Estado, pero representa alrededor del 75% en lo relativo al gasto autonómico.

¿Cuales son las amenazas contra esta situación? Tres, a mi modo de ver. Dos en el corto plazo y una tercera en el largo plazo. Veamos.

Corto plazo: Paro (que llegará a superar el 23% en 2012) y recesión, que se combina con la necesidad de ajuste del déficit público y de la inmensa deuda del Estado que, en su conjunto, supera con creces el PIB en España (alrededor del 110% del PIB actualmente).

Largo plazo: Profunda caída de la curva demográfica que llevará en 2049 a una situación de 1,30 personas en edad de trabajar por pensionista. Algo que impedirá a todas luces mantener una política de pensiones como la actual. Con el problema de que en este capítulo, las decisiones tardan muchos años en surtir efectos reales, al igual que sucede con el desempleo, que no es posible cortarlo de inmediato.

Comentemos lo anterior con algo más de detalle.

1.- En el capítulo económico, el problema esencial es el paro. El empleo no llegará a tasas parecidas a 2007 sino después de un largo período. ¿Por qué? Por dos motivos fundamentalmente. Uno la propia economía que no prevé grandes crecimientos en los próximos años. Y segundo, por un problema esencialmente estructural, la reforma laboral tardará en surtir efectos ya que la atención económica estará puesta en los próximos años en el control del déficit y la necesidad de ajustes en el sistema financiero, con el añadido de que la deuda pública seguirá retrayendo recursos del sistema productivo para atender las necesidades del Estado de Bienestar. Este gráfico que no tiene en cuenta la recesión de 2012, muestra la tendencia del paro hasta 2017.

2.- El otro gran efecto contra el Estado de bienestar se encuentra en la pirámide poblacional. El siguiente gráfico que estima la pirámide poblacional en 2049, no necesita muchos comentarios. La conclusión es que el sistema de pensiones no aguantará sin introducir políticas de contribución privada al mismo: habrá unos 1,3-1,5 trabajadores por pensionista. Lo que no es sostenible.

3.- La Sanidad es el otro capítulo. Representando el 75% del gasto autonómico, y con la necesidad de llevar el déficit al 1,3% no habrá otro remedio que cobrar por los servicios. Ya sea en hospitalización y, por supuesto, en medicamentos. El copago será una realidad de aquí a no mucho tiempo.

En definitiva, el Estado de Bienestar y sus cuatro pilares (pensiones, desempleo, sanidad y educación) está llamado a desaparecer tal como lo disfrutamos hoy en día. En definitiva, seremos más pobres pues tendremos que sostener las políticas sociales de acuerdo con nuestras rentas. Delenda est el Estado de Bienestar.

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