La situación económica española en 2011 y la herencia que recibirá el próximo Gobierno

Se suele decir que la crisis económica actual es similar a la de 1929 (como ya tratamos en este blog). Y en algunos países, como España, se asegura que es incluso peor. Y muchos han tratado de explicarla de múltiples maneras: desde asociarla a la crisis de las subprime americanas, a afirmar que la culpa de todo la tiene Alemania, y que lo que tendría que hacerse es salir del euro: o Alemania o nosotros. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oír.

Vamos a intentar explicar lo que pasa, ya que comprender la situación actual es clave para saber donde estamos y poder salir de esta de la mejor manera posible; que siempre será con bastante dolor económico y social. Esta es la herencia que recibirá el próximo Gobierno el 20N, y que deberá gestionar con firmeza e inteligencia si tiene suficiente soporte parlamentario para ello. Si no, España se enfrentará a un escenario imprevisible.

Primero. La crisis de 1929 fue completamente diferente a la crisis americana de 2008. Y esta diferente de la europea, y la europea diferente de la española, aunque se hayan dado simultáneamente.

Segundo. La crisis de 1929, que se inicia en el mes de junio de ese año, arranca de una burbuja financiera producida, a su vez, por una burbuja de ciertos valores en bolsa: inmobiliarios y no inmobiliarios que alcanza a todo el parqué en Wall Street. Viene rápidamente un proceso deflacionario que lleva a una caída del consumo en un círculo vicioso: pérdidas de valor de activos en bolsa, caída de empleo, caída del consumo. Es decir, crisis financiera que induce una crisis económica (desempleo y caída del consumo). Utilicemos algunos datos de:

http://faculty.tcu.edu/jlovett/econ_data/Depression.pdf

La caída del PIB americano en cuatro años, entre 1929 y 1933, es del 29%.

El desempleo, en tres años (1929-1933) pasa del 3,2% al 25,2% para iniciar una bajada constante hasta 1940., donde se queda en el 14,6%. Lo que demuestra lo difícil que es absorber grandes tasas de desempleo en el corto plazo: disminución de 10 puntos de la tasa de desempleo en 7 años, de 1933 a 1940. Ya se puede suponer cómo se comportará el desempleo en España que hoy ha superado el 21%. La economía es en esto inexorable: hay puestos de trabajo que nunca se absorberán porque desaparece la actividad económica que los acogía. Una situación que se puede comparar con la evolución del paro en España desde el inicio de la crisis en 2007.

En paralelo, la crisis económica de 1929 y años siguientes incrementó la deuda privada. Ya de por sí elevada (y aún continúa): superando el 138% del PIB.

Tercero. Las causas de la crisis americana de 2008 se desarrolló como sigue: 1) caídas en el valor de los activos inmobiliarios (crisis subprime); 2) aumento de la inflación; 3) aumento del paro; 4) caída de la liquidez bancaria (parecido a lo que pasa en España). Es decir una secuencia en la que una crisis inmobiliaria trajo una crisis financiera que indujo una crisis económica.

Cuarto. En Europa, la crisis de 2008 se muestra de forma distinta según los países, en especial como crisis financiera debido al elevado endeudamiento de algunos, y muy singularmente, Grecia, que ha arrastrado los problemas a los demás. La crisis europea y americana convierte, además, al oro en un refugio inversor, lo que se ve en la siguiente figura: el oro es mejor que el dólar o el euro para los inversores, de ahí su escalada en precios y el retraimiento de inversiones en divisas, incluido el dólar.

Quinto. La situación en Europa es especialmente dolorosa debido a la deuda soberana. Así los CDSs se disparan y los inversores huyen (también de Estados Unidos). La crisis

muestra signos de convertirse en lo que se llama una crisis sistémica. Ahora se gestiona que China, Brasil y otros acudan en ayuda de Europa (y Estados Unidos).

Sexto. Vayamos a España cuya situación es algo diferente. En 2011, procedente del “ladrillo” los bancos españoles tenían en el activo de sus balances 1,45 billones (millones de millones) de euros en concepto de préstamos: 800.000 millones entre promotores y constructores y 650.000 millones en créditos hipotecarios a particulares. Se habían construido de media, hasta 2008, 600.000 viviendas anuales, cayendo en una año (2008) a las 250.000. En definitiva, una burbuja inmobiliaria que trajo un parón económico en 2009: tasa de paro del 18%, y en consecuencia, una crisis financiera que el Gobierno trató de paliar aumentando la deuda soberana. Resultado: un déficit del 11% en 2009. Y de ahí vienen los males actuales: crisis inmobiliaria que conduce a una crisis económica que se traduce en una crisis financiera y enorme endeudamiento, con activos inmobiliarios de escaso valor en bancos y cajas, que llaman a una devaluación, cosa que ya ha hecho la Unión Europea. Un coste que incidirá en los males que ya tiene España.

Séptimo. Aunque no todos los países sufren la crisis de la misma manera. Los inversores huyen de unos más que de otros, lo que se demuestra con esta figura de BBVA Research que muestra el diferencial de riesgo de los distintos bonos.

Un círculo vicioso: el riesgo de la deuda soberana se retroalimenta ante las dudas sobre la resolución de la crisis por los dirigentes políticos.

Octavo. El paro resulta ser el problema crucial de la economía española. Inmenso paro que se une a una parálisis económica: la economía está estancada, no crece.

Noveno. España queda así en una situación con cnco importantes deficiencias económicas: 1) enorme destrucción de empleo; 2) estancamiento económico; 3) débil demanda interna; 4) ajuste fiscal que no ayuda al crecimiento; y 5) crecimiento de la demanda externa que no compensa los males existentes. Y, en particular, el crecimiento del PIB muestra que la economía está estancada.

Con un saldo financiero de la Administración Central altamente negativo: no se ingresa, lo que compromete, en paralelo, la situación del Estado de bienestar que conocemos: sanidad y educación especialmente. Los otros pilares (pensiones y desempleo) de momento están cubiertos.

Décimo. España tiene un enorme problema de liquidez, que se traduce en un problema de solvencia que se complica por el contagio de otros países con problemas.

Undécimo. La única salida son profundas reformas estructurales, tal como muestra este gráfico de BBVA Research. No hay otra solución si se quiere salir de los problemas actuales. Y estas se encuentran en lo que BBVA Research resalta en rojo: 1) mercado de trabajo; 2) consolidación fiscal; 3) educación. Sin olvidar los naranjas que son numerosos. Esta es la herencia del próximo Gobierno. Una imponente tarea.

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